El Día de Acción de Gracias: los que no tienen motivo para festejarlo

por Mumia Abu-Jamal (20 de noviembre de 2006)

Aun ahora, me cuesta trabajo pensar en ese día festivo sumamente estadounidense: el día de Acción de Gracias. Pero cuando me viene a la mente, no visualizo los peregrinos con sus sombreros negros de ala ancha sentándose a cenar con los hombres de piel roja, su cabello largo adornado con plumas de águila. No pienso en el pavo, ni la salsa de arándano, esa comida tradicional en la cena de gala. A diferencia de millones, ni pienso en los partidos de fútbol de ese día. Ni se me ocurre verlos.

Pienso en las personas a quienes solemos llamar “indios,” la gente indígena de las Américas. Los que ya no están aquí. Los pocos que quedan. Y me pregunto: ¿Qué opinión tendrían de este día? ¿De este mito nacional de la dulce fraternidad que enmascara lo que no tiene otro nombre que el genocidio?

Hace varios años leí un delgado texto conmovedor, una colección de comentarios de los tribus que conocieron a los blancos cuando estos llegaron a Nueva Inglaterra y luego durante cientos de años. En todos los comentarios se sentía la misma vibración, no importaba de cuál clan o tribu provenían: un profundo sentido de la traición y del agravio cometido contra ellos por las personas que fueron tratadas como hermanos al llegar.

En Nueva Inglaterra, todavía se conoce el nombre Powhatan, c. 1547-1618, aunque este no era su verdadero nombre sino el que le asignaron los ingleses. Conocido como Wahunsunacock por su pueblo, era el jefe de 32 tribus y gobernaba un área de cientos de kilómetros. Era el padre de Pocahontas, la doncella que le salvó la vida al capitán John Smith.

En el año 1609, un año después de que Powhatan le perdonó la vida a Smith, el capitán amenazó al jefe, quien respondió con las siguientes palabras:

“¿Porqué utiliza la fuerza para quitarnos lo que podría conseguir con el amor? ¿Por qué nos destruye cuando te hemos ofrecido comida? Nosotros podríamos esconder nuestros víveres y huir al bosque. Entonces ustedes morirían de hambre por haber agredido a sus amigos.

¿De dónde viene su envidia? Usted puede ver que no llevamos armas y que estamos dispuestos a abastecerlos, si es que llegan de manera amable, sin la espada o el fusil, como si invadieran a un enemigo.

No soy tan tonto para no saber que es mejor comer buena carne, descansar y dormir tranquilamente con mis mujeres y niños, reír y festejar con los ingleses, y al ser su amigo, obtener el cobre, las hachas y cualquier cosa que desee.   Todo esto es mejor que huir, acostarme en el frío del bosque, comer puras bellotas, raíces y semejante basura, y ser cazado tan ferozmente que no puedo descansar, comer o dormir. En tales circunstancias, mis hombres tienen que estar de guardia. Al crujir una sola ramita,  gritarán: ‘Por ahí viene el capitán Smith’. Será para poner fin a mi miserable vida de la manera más vil.

Pero, Capitán Smith, a usted también le podría tocar lo mismo debido a su temeridad e imprudencia. Por eso le exhorto a sostener encuentros pacíficos. Insisto en que ustedes depongan los fusiles y las espadas, la causa de toda nuestra envidia y malestar,  y que los manden lejos de aquí.”

Estas palabras vienen del libro Grandes Discursos de Americanos Indígenas, publicado en el año 2000 por la editorial Dover.

El eco de los sentimientos del gran jefe podría resonar cientos de años después, pero aun así ha ocurrido una injusticia tras otra. El genocidio ha sido la respuesta de los blancos a la vida de la gente de piel roja.

Siglos después, ¿Qué podría significar el Día de Acción de Gracias para los pueblos indígenas? ¿Gracias por robarnos nuestras tierras? ¿Gracias por aniquilar a nuestros pueblos? ¿Gracias por mandar los sobrevivientes de incontables generaciones a ghettos rurales llamados reservaciones? ¿Gracias por abolir a una gran parte de las tradiciones antiguas? ¿Gracias por envenenar con el uranio las pocas tierras indígenas que quedan? ¿Gracias por envenenar las tierras ahora habitadas por los blancos? ¿Gracias por permitir a los indios pelear en guerras estadounidenses contra otros pueblos?

¡Muchas gracias!

La verdadera tragedia es que millones de americanos no saben y no quieren saber nada sobre la historia y tradiciones de los indígenas. Hoy día, los nombres de ríos, lagos, y formaciones geológicas son huellas indígenas de una edad anterior. Con la excepción de personajes en una u otra película, la gente queda en el olvido, ni vista ni recordada. Es fácil reemplazarla con banquetes alegres y cena de pavo.

Feliz Día de Acción de Gracias.

Del corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal.

Derechos reservados Mumia Abu-Jamal 2006

Fuentes: inglés Freedom Journal www.mumia.org contribuido por Fatirah

audio inglés www.prisonradio.org  grabado por Noelle Hanrahan

Traducción: kalo

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