Leonard Peltier se solidariza con la lucha de Standing Rock

leonard-image-2012Me han pedido escribir una declaración de solidaridad con el campo de las Piedras Sagradas en Standing Rock (Roca que perdura). Gracias por este gran honor. Tengo que reconocer que para mí, es muy difícil empezar a escribir este comunicado, ya que mis ojos se ponen tan borrosos con lágrimas y mi corazón se llena de orgullo,  mientras escalofríos corren por mi cuello y la espalda. Estoy muy orgulloso de todos ustedes, de los jóvenes y otros que están allí.

Estoy agradecido de haber sobrevivido para ver el renacimiento de la Nación Sioux unida e invicta en Standing Rock,  resistiendo el oleoducto venenoso que amenaza la fuente de vida de los ríos Misuri y Misisipi. Es un honor estar vivo para ver que esto sucede, impulsado por ustedes, los jóvenes. Para mí, ustedes son personas estupendas.

Ha sido un camino largo y difícil durante estos 40 años de estar enjaulado por un sistema inhumano por un crimen que no cometí. No podría haber sobrevivido física o mentalmente sin su apoyo, y les agradezco desde el fondo de mi corazón y la profundidad de mi alma por animarme a aguantar y mantener una resistencia espiritual y jurídica.

Ahora estamos llegando al final de este camino, antes de llegar a un destino que será determinado, por lo menos en parte, por ustedes. En el sentido de lo que Martin Luther King dijo un poco antes de morir, tal vez no llegue allí con ustedes, pero yo sólo espero y rezo que mi vida y, si es necesario, mi muerte, lleven a mis pueblos nativos más cercanos a la tierra prometida.

No me refiero aquí a la tierra prometida de la biblia cristiana, sino a las modestas promesas en los tratados que nuestros antepasados lograron ante enemigos empeñados en su destrucción, con el fin de que pudiéramos sobrevivir como pueblos distintos y vivir de una manera digna. Nuestros antepasados conocían el valor de las palabras escritas y las leyes para el hombre blanco, de la misma manera que  conocían las medidas que los invasores tomarían para eludirlas.

Nuestros antepasados no se beneficiaron de estos tratados, pero con astucia y persistencia,  acordaron los mejores términos que pudieron obtener, para protegernos de las guerras que sólo podrían terminar en nuestra destrucción, a pesar del valor y eficiencia con que peleamos. No. Los tratados eran para el beneficio de los “americanos”. Esa nación recién llegada necesitaba los tratados para poner un barniz de legitimidad sobre su conquista de la tierra y sobre su rebelión contra su rey y sus propios paisanos.

Hay que recordar que Standing Rock era el sitio, en 1974, del congreso del movimiento indígena internacional que se extendió por todo el continente americano y más allá, el punto de partida de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas. La UNDRIP fue resistida por Estados Unidos durante tres décadas hasta su adopción por la ONU en 2007. Estados Unidos fue uno de los cuatro países que votó en contra de la ratificación. El presidente Obama la reconoce como un documento de aspiraciones sin fuerza vinculante en virtud del derecho internacional.

Algunos de los líderes del movimiento actual son veteranos de la resistencia de 1970 en Pine Ridge, y comparten la sabiduría de nuestros ancianos en percibir el simbolismo moral y político de la protesta pacífica de hoy como algo necesario para nosotros, de la misma manera que era necesario para el pueblo de Pine Ridge en la década de los 70. La ocupación de 71 días de Wounded Knee (Rodilla Herida) terminó con un acuerdo para investigar los abusos de derechos humanos y de tratados; aquella investigación nunca se llevó a cabo y la promesa nunca fue honrada por Estados Unidos.

El Acuerdo de Wounded Knee debe ser honrado con una Comisión de Verdad y Reconciliación establecida para examinar a fondo el papel del gobierno estadounidense en el “reino del terror” en la reserva Pine Ridge en la década de los 70. Este proyecto debe coordinarse con la cooperación de muchas organizaciones internacionales de derechos humanos que han llamado a mi liberación inmediata y sin condiciones durante más de cuatro décadas.

A ustedes jóvenes les advierto que tengan cuidado porque están enfrentando a un grupo de gente malévola, cuyo único interés es llenar sus bolsillos con aún más  oro y riqueza. No les importa cuántos de ustedes tengan que matar o enterrar en una celda de prisión.

No les importa que seas niño o abuela. Además, ustedes tienen que saber que ellos están reclutando a nuestra propia gente para ser delatores y traidores. Buscan a los borrachos, los adictos y los abusadores de niños, a los que abusan de nuestros ancianos y nuestros hijos e hijas; buscan a las personas de mente débil. Hay que estar cautelosos y no acusar a nadie falsamente solo en base a una opinión personal; hay que tener pruebas. Sean inteligentes.

Pido a todos mis seguidores y aliados unirse a la lucha en Standing Rock, en el espíritu de resistencia espiritual y pacífica y a trabajar juntos para proteger la Unci Maka, la Abuela Tierra. También hago un llamado a mis seguidores y a todas las personas que comparten esta Tierra a unirse para insistir en que Estados Unidos honre y cumpla con las disposiciones del derecho internacional expresadas en la UNDRIP,  en los tratados internacionales de derechos humanos y en los tratados y acuerdos de confianza, descuidados durante mucho tiempo, con la Nación Sioux.

En particular llamo a Jill Stein y a los Partidos Verdes de los EE.UU. y el mundo a unirse a esta lucha, reclamando mi liberación y la adopción de la UNDRIP como el nuevo marco jurídico de las relaciones con los pueblos indígenas.

Por último, también pido a mis seguidores a llamar de inmediato y de manera urgente al presidente Obama a conceder mi petición para la clemencia, la cual me permitirá vivir mis últimos años en la Reserva de la Montaña de la Tortuga. Muchos académicos, líderes políticos, humanitarios y ganadores del Premio Nobel de la Paz han exigido mi liberación desde hace más de cuatro décadas.

Mi petición de clemencia pide al presidente Obama conmutar, o terminar, mi condena ahora mismo para que nuestra nación pueda avanzar en la curación de sus relaciones fracturadas con las comunidades nativas. Al enfrentar y hacer frente a las injusticias del pasado, juntos podemos construir un futuro mejor para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

Una vez más, mis más sinceros agradecimientos van a todos ustedes por trabajar juntos para proteger el agua. El agua es vida.

En el espíritu de Caballo Loco,

Doksha

Leonard Peltier

Para saber más sobre Leonard Peltier y cómo apoyar su búsqueda de clemencia, haz clic aquí .

Envía a nuestro hermano un poco de amor y luz: Leonard Peltier, 89637-132, USP Coleman I, PO Box 1033, Coleman FL 33521.

Este mensaje apareció por primera vez en CounterPunch .

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